Comunicación Social al borde del abismo


La profesión está amenazada por la crisis económica, las presiones a empresas del sector, las nuevas tecnologías  y el desempleo, pero entre 30 mil y 40 mil jóvenes estudian la carrera, según cifras extraoficiales 

El proyecto de ley que propone que "cualquiera es comunicador" podría ser otro duro golpe


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La carrera comunicación social ha entrado en una fase crítica en Venezuela, porque su futuro luce más incierto que nunca, a pesar de los 30 mil  o más estudiantes que la cursan en universidades. Está al borde del abismo.  

La crisis económica, la escasez de dólares y las presiones políticas han afectado la estabilidad de las empresas del sector, así como la disminución de oportunidades de trabajo para miles de egresados de universidades. 

A ello hay que el auge de las nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), las cuales impulsan el surgimiento de "periodistas ciudadanos" y ponen en entredicho, aunque de manera parcial, la profesión de comunicador social.

¿Qué es un comunicador social? ¿Cómo se diferencia de un ciudadano cualquiera? ¿Cómo se diferencia de un don nadie que edita un blog, un portal, que produce vídeos y los difunde? ¿Qué tan especializado es un comunicador social? ¿La comunicación social es simplemente un oficio que puede aprenderse en una serie de cursos básicos?

Estas y muchas preguntas más rondan en un ambiente sumergido en incertidumbre.


Miles de comunicadores...

En el año 2008 más de 28 mil jóvenes estudiaban comunicación social en diferentes universidades del país, según reveló una investigación de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB). (1) 

Pero esta cifra podría seguir creciendo, debido a que para algunas instituciones privadas esta carrera es simplemente una fuente de ingresos nada despreciable, por su alta demanda entre los jóvenes. Entre expertos del sector se comenta de manera informal que probablemente haya entre 30 mil o 40 mil jóvenes cursando estos estudios.  

El catedrático Antonio Pasquali, experto en el área por casi medio siglo y reconocido en la comunidad internacional, planteó una idea controvertida a Prodavinci. Que las escuelas de comunicación social sean cerradas, repensadas y refundadas. (2) 

En una entrevista a ese medio, expresó: “Creo que en América Latina existe un gran drama. Tenemos casi 2.500 escuelas de comunicación social en todo el continente y eso es terrible, porque terminan repitiéndose las unas a las otras. Hay que reformarlo todo. Tengo diez años diciéndolo: hay que cerrar las escuelas de comunicación y refundarlas”.

Pasquali mostró su visión del problema: “Mi visión es que podrán entrar sólo gente con un título universitario como médicos, abogados, historiadores, literatos, semiólogos, aviadores, cirujanos, etcétera, que tengan el interés de querer comunicar lo que ellos saben será una especialización más”.



Cualquiera...

Recientemente el editor Gastón Guisandes presentó a la subcomisión de medios de la Asamblea Nacional otro elemento que añade más leña al fogón: el Proyecto de Ley de la Comunicación Social, el cual   prácticamente establece en su artículo 2  que cualquiera puede ser comunicador social”. (3) Esto supone que no es necesario cursar estudios en la universidad. 

Ardió Troya. La propuesta no prosperó, por ahora, y fue rechazada por periodistas, el Colegio Nacional de Periodistas, especialistas del sector, estudiantes universitarios, entre otros dolientes.

Este proyecto recoge una vieja idea que viene circulando en el chavismo: cualquiera es comunicador, no necesita un título universitario para ejercer la profesión o, en todo caso, para informar y "hacer" comunicación social.

Las diferencias existen

Los comunicadores manejan una serie de técnicas y conceptos mejor que muchos ciudadanos no especializados, aunque las distancias entre unos y otros a veces se acortan, como se ve en el caso de las redes sociales, donde cualquiera pretende fungir de  "periodista" al difundir "noticias", contenidos y fotos.  

Sin embargo, la naturaleza del medio, las plataformas, los contextos y otros elementos, seguramente contribuirán a esclarecer el panorama con el paso del tiempo. Además, hay que considerar que la comunicación social como profesión abarca un espectro mucho más amplio y profundo que difundir contenidos a través de Twitter, o colocar vídeos en You Tube. 

Por los momentos, la iniciativa de Guisandes no triunfó, pero si lo hace más adelante, podría convertirse en otro duro golpe para una profesión que está al borde del abismo. 

Fuentes: 





Estudiantes critican pensum de bachillerato


Cuestionan asignaturas como Geografía Económica y Cátedra Bolivariana, porque repiten contenidos. De hecho, proponen eliminarlas del pensum.

Advierten que Instrucción Premilitar en teoría busca reforzar los valores patrios, el sentido de disciplina, pero en la práctica intenta militarizar al estudiante  y favorecer al gobierno

Piden más materias electivas como  economía o contabilidad,  que permitan iniciar negocios o satisfacer intereses personales

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No pocos bachilleres están inconformes con el pensum académico que culminan estos días. Lo critican a más no poder. Lo critican porque presenta materias cuyos contenidos se repiten a lo largo de los años, o porque poseen un enfoque político tendencioso, que favorece al gobierno. Lo critican porque no ofrece asignaturas sobre cómo iniciar un negocio o una empresa,  cuando se viven tiempos de desempleo, recesión e inflación. Y lo critican porque no da la oportunidad de escoger asignaturas que respondan a los intereses personales de los propios educando. 

Así lo refleja un breve cuestionario realizado en mayo pasado a 30 estudiantes de 5to año de un colegio privado, que fueron divididos en 7 grupos. El cuestionario buscó profundizar un poco la opinión de los jóvenes sobre el pensum justo cuando el ministerio de Educación realiza una encuesta  a escala nacional sobre la calidad de la enseñanza.

Asignaturas que sobran en el pensum

¿Acaso todas las asignaturas se justifican? ¿Cuáles asignaturas deberían ser eliminadas del pensum de estudio y por qué?, fueron algunas de las preguntas realizadas a los jóvenes.

La mayoría coincidió en denunciar la existencia de asignaturas cuyo contenido se repite a lo largo de los años, por lo cual, se pierde el tiempo. Tal es el caso de Geografía Económica, Cátedra Bolivariana e Instrucción Premilitar.

El grupo B señaló que el contenido de Cátedra Bolivariana se ve en Historia de Venezuela: “Se debería eliminar ya que esta se encuentra incluida generalmente en Historia de Venezuela”.

El caso de Cátedra Bolivariana puede resultar paradójico, por cuanto el país está viviendo un poderoso despliegue propagandístico del culto a Bolívar.  Esta asignatura se instauró en 1983 como un homenaje al bicentenario del natalicio del  Libertador. Pero 30 años después, el nombre de Bolívar está tan manoseado y ruleteado que algunos estudiantes aborrecen al prócer, e incluso critican que los fundamentos de la República se basen en un hombre (Simón Bolívar) y no en unos principios republicanos propiamente dichos.

A propósito de estas observaciones, más allá de las opiniones de los estudiantes, ciertamente cabría preguntarse también por qué en esta asignatura no se abordan contenidos que ofrezcan una mirada crítica a lo que Manuel Caballero denominó “la religión bolivariana”,  a través de obras como El Culto a Bolívar (Germán Carrera Damas) o El Divino Bolívar (Elías Pino Iturrieta). ¿Un sacrilegio?

Geografía Económica también fue bombardeada por los jóvenes. El grupo C señaló que esta materia repite gran parte de los conocimientos vistos en Geografía de Venezuela (9no grado) al igual que Instrucción Premilitar de 5to año prácticamente se convierte en un remake de los contenidos tratados en 4to año.

A propósito de ello, el grupo C indicó: “…el contenido de diferentes asignaturas a través de los años es  muy repetitivo… somos obligados a repetir una y otra vez las actividades que se desarrollan en la zona Costa Montaña de Venezuela…”

Los grupos ven con buenos que se ofrezca al estudiante la posibilidad de escoger asignaturas o conocimientos que más le interesen, después de completar ciertos requisitos, con clases de administración, derecho, economía y otras opciones. Incluso, el grupo B planteó incorporar economía o contabilidad “ya que es de mucha ayuda si se quiere surgir con algún negocio o una empresa”.

¿Malandros uniformados?

Este fue un año marcado por disturbios y protestas a granel. En este contexto la asignatura Instrucción Premilitar, la cual se cursa en 4to y 5to año,  a veces parecía una burla al estudiantado, porque todo lo que planteaba su programa (y el libro de texto) contrastaba dolorosamente con lo que de manera simultánea ocurría en las calles.

En efecto, los cuerpos de seguridad que enfrentaron a los estudiantes en las calles cometieron todo tipo de abusos, demostraron, una vez más, que el Estado de Derecho es letra muerta, al igual que los conceptos utópicos planteados en la asignatura de marras. Docenas de jóvenes fueron apresados y golpeados por los cuerpos de seguridad, los cuales constituyen un punto central de la referida materia. De hecho, en el salón de clases se llegó a pensar que estos organismos (y el Estado mismo) actuaban como malandros uniformados.

La mayor parte de los grupos aceptó la asignatura porque permite conocer aspectos  sobre el funcionamiento correcto de las instituciones del Estado, pero cuestionaron seriamente su enfoque

El grupo B explicó que “…dicha materia contiene una alta tendencia política favorecedora al gobierno, que auspicia el culto al militarismo y a la militarización del estudiantado y el ciudadano. Somos una sociedad en la cual el militar ha tenido una gran relevancia histórica, no siempre satisfactoria para el ejercicio de la democracia”. También señaló que la materia busca  “mantener el concepto de la sociedad comandada por el caudillo”.  

El grupo A propuso eliminarla del pensum: “Consideramos que no existe ninguna justificación ni argumento para dictar esta cátedra en ninguno de los años escolares. La práctica y el conocimiento militar no deberían ser una obligación, sino que el estudio de ésta, al igual que todas las carreras, debería ser una elección libre en base al gusto de la persona. También concordamos en que esta materia debería ser reemplazada por una que se encargue de brindar una educación cívica, es decir, la formación ciudadana dirigida hacia la convivencia social, las obligaciones y derechos de quienes la conforman, los aspectos culturales del país, las leyes, entre otros, evadiendo el aspecto militar”.

En fin, son opiniones razonadas. Como la muestra del cuestionario es muy pequeña no permite hacer proyecciones a escala regional o nacional, no obstante ofrece aspectos cualitativos que pueden servir para comprender lo que tal vez late en la mente de millones de bachilleres.

¿Escuchará el ministerio de Educación las peticiones de estos y otros estudiantes que piensan de la misma manera?


Solo el tiempo lo dirá. 

¿Un siglo perdido?


HJQ

Este año la industria petrolera venezolana cumple 100 años de actividades. El centenario seguramente será motivo de celebraciones e iniciativas bañadas de orgullo patrio, pero podría despertar cierto sabor a desazón y paradoja, por una razón obvia: el país no ha logrado superar su histórica dependencia del oro negro, y en este contexto, hay quienes creen que de hecho se perdió un siglo mientras se desarrollaba la interminable retórica en torno al aprovechamiento del valioso recurso natural.

Aunque el petróleo fue explotado en Venezuela hacia 1880 por la compañía Petrolia del Táchira, oficialmente se considera el inicio de su explotación el año 1914, cuando hizo su estreno el pozo Zumaque 1, en el estado Zulia, hecho que despertó enorme interés internacional.

Para 1926, el hidrocarburo ya era procesado por empresas trasnacionales y arrojaba la mayor parte de los ingresos al fisco nacional. En ese momento Venezuela fungía como uno de los principales exportadores de petróleo. El país comenzaría a acometer grandes transformaciones en materia de servicios, educación, infraestructura y economía. Atrás quedaba la Venezuela agrícola y rural.

Pero desde el principio existieron, y con sobradas razones, voces de alerta respecto a la incidencia del petróleo en la mentalidad colectiva. En los años cuarenta Uslar Pietri, por ejemplo, apuntó que esa incidencia era tan  demoledora que prácticamente la sociedad venezolana se había incorporado al petróleo (y no al revés).

Uslar, incluso, fue más allá. También advirtió sobre la posibilidad de que el país se convirtiera en un "parásito del petróleo", en un ente que viviría a expensas del hidrocarburo y no haría más nada en su relajada existencia.

Pues bien, los hechos en parte la dieron la razón al escritor. Ha pasado un siglo desde 1914 y Venezuela sigue dependiendo del petróleo. Es más, esa dependencia se ha acentuado, lo que sin duda constituye un imperdonable retroceso.

El caso puede ser motivo de vergüenza, cuando nos comparamos con otras naciones no petroleras de América Latina y Europa, las cuales, durante ese mismo lapso, tuvieron menos ingresos pero alcanzaron niveles de desarrollo superiores a los que exhibe Venezuela.

El historiador Manuel Caballero siempre insistía en la necesidad de destacar los logros de Venezuela en el siglo XX, entre ellos la paz, la democracia, la masificación de la educación y el voto de la mujer, para contraponerlos a quienes menospreciaban tales conquistas.


La industria petrolera entra en este juego de percepciones e interpretaciones. Sin duda, es uno de los principales logros del siglo XX, y sigue siendo el eje más importante sobre el cual descansa la vida venezolana. Pero en este momento del devenir la situación venezolana debería ser otra, mucho más favorable y esperanzadora, menos dependiente del oro negro, en fin, menos "parasitaria".


Versión original publicada en El Universal, 19 de mayo de 2014.
http://www.eluniversal.com/opinion/140519/un-siglo-perdido